Mostrando entradas con la etiqueta LITERATURA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LITERATURA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de marzo de 2014

PREMIO NOBEL LITERATURA

Octavio Paz nació en 1914 en la Ciudad de México.
Gracias a la extensa biblioteca de su abuelo, Paz tuvo un contacto temprano con la literatura. Su padre, al igual que su abuelo, era también un periodista político activo, quien, junto con otros intelectuales progresistas, se unió a la sublevación agraria dirigida por Emiliano Zapata. 

Paz comenzó a escribir a una edad temprana. En 1937 realizó un viaje a Valencia, España, para participar en el Segundo Congreso Internacional de Escritores Anti-fascistas. Tan rápido como regresó a México en 1938, fue uno de los fundadores de la revista Taller, que marcó el surgimiento de una nueva generación de escritores en México, así como una nueva sensibilidad literaria. En 1943 viajó a los Estados Unidos con la beca Guggenheim, para adentrarse en la poesía modernista Anglo-Americana. Años más tarde se incorporó al servicio diplomático mexicano. Fue enviado a Francia, donde escribió El laberinto de la Soledad, su estudio fundamental sobre la identidad mexicana. Participó activamente, junto con André Bretón y Benjamín Péret, en varias actividades y publicaciones de tinte surrealista. En 1962 fue designado embajador en la India, etapa importante en el trabajo del poeta, como da cuenta en los múltiples libros que escribió durante su estancia en ese país, especialmente La Gramática del Mono y La Cuesta del Este. Sin embargo,en 1968, dimitió a su cargo en el servicio diplomático en protesta contra el gobierno por las demostraciones de represión contra los estudiantes en Tlatelolco, previo a los juegos olímpicos en México. Desde entonces, Paz continuó su trabajo como escritor y editor, fundando dos importantes revistas dedicadas a las artes y la política: Plural (1971-1976) y Vuelta (1976-1998). En 1980 fue nombrado doctor honorario en Harvard. Los premios recientes incluyen el Miguel de Cervantes en 1982, el más importante del mundo de habla hispana, y el Nóbel de Literatura en 1990.

Paz fue un poeta y un ensayista. Su recopilación poética es alimentada por la creencia de que la poesía constituye " la religión secreta de la edad moderna". Eliot Weinberger ha escrito que, para Paz, " la revolución de la palabra es la revolución del mundo, y que ambas no pueden existir sin la revolución del cuerpo: vida como arte, una vuelta a la unidad perdida mítica del pensamiento y del cuerpo, hombre y la naturaleza, yo y el otro". La suya es una poesía escrita dentro del movimiento y las transparencias perpetuas del presente eterno. La poesía de Paz se ha recogido en Poemas 1935-1975 (1981) y Poemas Recogidos 1957-1987 (1987). Un estilista notable de la prosa, Paz escribió un acervo prolífico de ensayos, incluyendo la crítica de varios libros extensos sobre poética, literatura y arte, así como también historia de México, política y culturas mexicanas.
Octavio Paz Q.P.D. 1914-1998. 

viernes, 25 de octubre de 2013

EL FUTURO DE LA LITERATURA. PACIENCIA.

Hoy he visto que el diario ABC publica en su edición nacional un apreciable artículo de opinión, “¿Tiene futuro la literatura?”. Lo firma Miguel Ángel Garrido Gallardo, filólogo y profesor de investigación del grupo de Análisis del Discurso del CSIC, cuyo nombre me ha traido muy buenos recuerdos. Garrido Gallardo fue uno de mis profesores de Teoría de la Literatura en la Universidad Complutense, una etapa en la que aprendí de muchos y muy buenos maestros, y que fue una de las más enriquecedoras a nivel personal y académico.
El artículo no plantea ninguna cuestión nueva. Vuelve a interrogarse una vez más sobre el futuro de la literatura, en concreto en un contexto social dominado por Internet y por “nuevas tecnologías” como los dispositivos electrónicos de lectura, basando el discurso en esta premisa que, pese a manida, no deja de estar de actualidad.
El futuro de la literatura
Lo realmente interesante del texto es la idea que vertebra el artículo:”Para el futuro de la literatura, ya constreñida por su estrecho margen, el peligro que pueden suponer las nuevas tecnologías no viene del soporte, sino de la sobreinformación indiscriminada que no tiene en cuenta las diferencias de entidad. El futuro de la literatura dependerá de que se ponga o no en primer plano el discernimiento de la calidad”. Garrido Gallardo pone el acento en los peligros de la sobreinformación, que vista de cerca puede convertirse en un estercolero donde se puede encontrar un diamante junto a un trozo de metal y ser considerados como una misma entidad.
Lo que no aborda Garrido Gallardo en su reflexión es cómo puede un lector discernir entre un producto malo y la buena literatura para salvar el futuro de la literatura. Parece claro que en un contexto de sobreinformación es complicado elegir entre tantas opciones. Surge en este momento la duda de quiénes deben ser los actores legitimados para ayudar a encontrar la aguja entre tanta paja. ¿Los medios de comunicación y los suplementos culturales? No está claro, sobre todo si tenemos en cuenta los intereses editoriales y económicos que influyen en éstos.  ¿Los críticos de la blogosfera? Muchos aficionados realizan una buena labor de recomendación y difusión y su trabajo independiente es más necesario que nunca, pero no siempre éste se realiza desde un punto de vista hermenéutico y sí desde el vaivén de las influencias y de la popularidad de ciertas obras.  ¿El ámbito académico? Este grupo parece estar menos sometido a sospecha, pero siempre existe la posibilidad de sesgo personal en la elección.
El bombardeo constante de información nos complica la tarea de elegir. Las obras de literatura que se publican en nuestros días se presentan aplicando el mismo rasero de calidad. Es complicado. Dudamos entre los “Me gusta” de nuestros pares en las redes sociales y blogs y los “Te gustará” de los críticos culturales tradicionales y los mensajes de márketing. Ni siquiera con una educación académica se está a salvo y muchas veces el lector siente que le “han dado gato por liebre” a la hora de escoger un título.
¿Existe una manera de inmunizarse ante la mala literatura y ser capaz de discernir los productos de calidad entre la maraña que Internet nos pone en bandeja todos los días. ¿Tiene futuro la literatura o se verá progresivamente sustituida por subproductos que los lectores apreciarán al mismo nivel que la Odisea o El Quijote? Quiero pensar que sí, y que los lectores del futuro serguirán sabiendo distinguir un solomillo de una hamburguesa.
Inteligencia Emocional en los Estudios

¿QUÉ MOTIVOS TENGO PARA ESTUDIAR?
Si el estudio exige esfuerzo, hacer algo, todos los días en momentos en que quizá no tenemos ganas, ¿cómo se explica el que muchos estudiantes  estudien por voluntad propia, incluso cuando no hay que preparar un examen?  Solamente hay una respuesta: porque tienen motivos. Lo más importante para hacer algo que cuesta (estudiar, obedecer, ayudar a los demás, sacrificarse por alguien o por algo...) es un buen motivo para realizarlo.
¿Te has preguntado cuales son tus motivos actuales para estudiar? Mira a ver si es alguno de los siguientes:
 
1.      No poder hacer ninguna otra cosa.
2.      Conseguir un premio o evitar un castigo.
3.      Complacer a mis padres y profesores.
4.      Quiero prepararme para una profesión que me gusta.
5.      Encontrar  respuesta  a muchas cosas que despiertan mi curiosidad.
6.      Educarme mejor.
7.      Ser más útil  a los demás.
Tras reflexionar sobre tus motivos para el estudio, ¿podrías decir cuáles te parecen más validos y cuales menos de entre los ocho citados?
El orden de los mejores quizá varíe mucho, y todos puedan ser válidos.
Pero está claro, por la evidencia estadística, que los peores motivos (en este orden) son: el 1, el 2 y el 3.
¿Es posible, entonces, desarrollar en uno mismo más y mejores motivos para el estudio? Afortunadamente,sí es posible. Puedes conseguir, si te lo propones de verdad, que una asignatura que te resultaba un “rollo” llegue a ser interesante.  A continuación te sugerimos algunos procedimientos:
·Proponte pequeñas metas cada día y comprueba si las has conseguido;  ·Relaciona  el contenido de la asignatura con algo que te guste; ·Comenta de vez en cuando algún aspecto de la asignatura  con compañeros   muy interesados en ella, o con el profesor;   ·Realiza algunas tareas en equipo;·Hazte  preguntas a ti mismo en relación con el contenido de un tema antes de estudiarlo, y trata de responderlas a medida que lo vayas conociendo; ·Estudia  de una forma activa:  reflexiona, subraya lo importante, consulta en el diccionario o enciclopedia  lo que no entiendas o exija ser ampliado,  etc.
Con estos procedimientos se busca que el trabajo de estudiar tenga sentido para quien lo realiza, y en consecuencia, sea atrayente.

Fuente:http://orbita.starmedia.com/~startgroup/estudiar/estud004.htm 

jueves, 24 de octubre de 2013

POESÍA ÉPICA

La poesía épica se desarrolló en Europa durante la Edad Media, aproximadamente entre los siglos VIII y XV. Sus versos narraban las hazañas de algún héroe o de una colectividad, basándose en hechos legendarios o ficticios que eran contados de forma objetiva, en un tiempo y espacios determinados.
Poesía épicaExisten dos grandes teorías respecto a los orígenes de la poesía épica. Los tradicionalistas creen que la épica nació con el Mester de Juglaría, el conjunto de poesías y cantos populares que los juglares realizaban para entretener en actuaciones públicas. Según esta teoría, las prácticas juglarescas fueron las que engendraron la literatura neolatina y, como consecuencia, la épica.
La otra gran teoría es la de los individualistas, que creen que el origen del género épico radica en el Mester de Clerecía u oficio de los clérigos. Esta postura considera que, como los clérigos eran quienes “poseían” la cultura, tenía conocimiento de hechos históricos y podían reflejarlos por escrito o, incluso, a través de los juglares.
Es importante tener en cuenta que los juglares debían adaptar sus poemas según el tipo de público y su nivel cultural. Por eso, los poemas épicos experimentaron una renovación continua hasta el siglo X, cuando comenzaron a tener sus primeras versiones escritas.
Por otra parte, se supone que, a través de las leyendas e historias épicas, la clase dominante buscaba el adoctrinamiento de la población y la transmisión de sus valores.
Entre las principales características de la poesía épica, hay que señalar que puede basarse en hechos reales o inventados. La narración, en prosa o verso largo, se realiza en tiempo pasado y puede presentar divisiones en su estructura (como capítulos o epígrafes). Por otra parte, el narrador puede aparecer o no en la obra.
Entre los subgéneros de la épica, aparecen el cantar de gesta, el cuento tradicional, la epopeya, la leyenda, la novela, el poema épico culto, el romance y el relato.


Lee todo en: Poesía épica > Poemas del Alma http://www.poemas-del-alma.com/blog/taller/poesia-epica#ixzz2ih91AqZZ

martes, 22 de octubre de 2013

LA CULTURA EN MÉXICO: LA LITERATURA

Por Rafael Catalán Valdés

  La generación de la revista Tierra Nueva ( 1940-1942) se propuso conciliar la tradición con la modernidad.   Fueron sus exponentes mas distinguidos Alí Chumacero y Jorge Gonzalez Durán,  poetas;  el ensayista e historiador Leopoldo Zea  y el crítico José Luis Martinez, cuyas antologías, monografías, prólogos y notas son indispensables para la comprensión historica del fenómeno literario.  Fuentes de primera importancia son sus libros  Literatura mexicana  siglo XX  ( 2 vols., 1949-1950 ),  La  expresión nacional.  Letras mexicanas del siglo XIX  ( 1955 )   y El ensayo mexicano moderno  ( 2 vols., 1958 ).
      A partir de 1940 ocurrió un considerable aumento en la actividad literaria, manifiesto en la proliferación de revistas y en el surgimiento de nuevos valores:  Rueca  (1941-1952), donde escribieron  María del Carmen Millán,  Margarita Michelena, Rosario Castellanos y Guadalupe Amor, entre otras;  Espiga (1944-1945), medio de expresión de Fedro Guillén,  Wilberto Cantón y Bernardo Jimenez Montellano;  Et caetera  (1950 – ) en Guadalajara,  donde se dieron a conocer Juan José Arreola, Juan Rulfo, Adalberto Navarro Sanchez y Emmanuel Carballo, por mencionar tan solo a algunos.
      En la quinta década del siglo XX iniciaron su producción los poetas Rubén Bonifaz Nuño,  Jaime García Terrés,  José Cárdenas Peña, y las poetisas  María Luisa Hidalgo, Dolores Castro, Margarita Paz Paredes y Gloria Riestra.
      Cuando ya la novela de la Revolución  parecía haber agotado sus posibilidades, apareció  en 1947  Al filo del agua de Agustín Yañez, quien enfocó el asunto desde la perspectiva del realismo crítico, lo cual le permitió sobrepasar lo anecdótico para llegar a niveles mas profundos y complejos. Antes había publicado evocaciones y relatos de gran riqueza imaginativa;  despues emprendería la magna tarea  – a menudo interrumpida por sus actividades de Gobernador y de Secretario de Estado- de caracterizar a la sociedad de su tiempo en una serie de novelas :    La creación (1959),  Ojerosa y pintada ( 1960),  La tierra pródiga ( 1960 ), Las tierras flacas ( 1962 ) y Las vueltas del tiempo ( 1973 ) .
      Otros dos jaliscienses advinieron en esos años al magisterio de las letras:    Juan José Arreola,  cuya divisa es la perfección, construyó un nuevo tipo de cuentos, inspirados en sus lecturas  y  no en la realidad,  publicados en Varia invención ( 1949) y en confabulario ( 1952).  Mas tarde manejó símbolos poeticos  ( Bestiario, 1949 )  y  reunió  en La feria ( 1963)   sus recuerdos de Zapotlán,  “arrebatados al olvido gracias al poder de la palabra “.  Juan Rulfo, a su vez,  sacó a luz el mundo interior de los pobladores rurales en los quince cuentos de  El llano en llamas ( 1953 ) y aun consiguió  penetrar al universo metapsíquico en la novela   Pedro Páramo   (1955), obra maestra del realismo mágico.
      En los  años cincuentas cobraron notoriedad las novelas de Ramón Rubín,  Ricardo Pozas y  Carlo Antonio Castro,  de inspiración indigenista,  y las de Luis  Spota;  las obras de teatro  de Luis G. Basurto,  Cantón   y Edmundo Báez;  los ensayos de interpretación filosófica de Emilio Uranga,  Luis Villoro,  Jorge Portilla  y  Ricardo Guerra;  los textos sociológicos de Pablo Gonzalez Casanova  (hijo),  y los vehementes reportazgos  y  ensayos  de Mario Gil,  Fernando Jordán,  Fernando Benitez,  Luis Suarez  y Antonio Rodriguez.
      La suma y réquiem  de la Revolución,  como telón de fondo de un relato,  iba a lograrlos Carlos Fuentes  en  La  región mas transparente  (1958), novela de temo urbano  cuyo  género no se había explotado hasta entonces con tanto éxito,  y en La muerte de Artemio Cruz  (1962 ),  donde narra,  recogiendo las evocaciones de 12 horas de agonía,  el inicio circunstancial, el ascenso, la riqueza y el fín de su personaje,  que bien puede identificarse  con la burguesía.
      A partir de ese entonces la narrativa mexicana parece inclinarse cada vez mas hacia la disección de los procesos introspectivos en los que el hombre se concibe como un ente aislado:  sus estados de ánimo ya no coinciden con las circunstancias exteriores,  su lenguaje resulta  ambiguo para el nebuloso destinatario  y sus acciones no trascienden.  Este desolado mundo está reproducido con preciosismo formal, con la elección cuidadosa de los vocablos y los giros, con la audacia que se requiere para  utilizar  técnicas trasplantadas ya no solo de Europa, sino tambien de Estados Unidos.
      Han escrito asimismo novelas de tema urbano:   Alberto Ramirez de Aguilar,  Maruxa Villalta y Sergio Galindo;  y de ambiente rural:  Rosario Castellanos,  María Lombardo de Caso,  Armando Ayala Anguiano y Alberto Bonifaz Nuño;  obras de teatro:  Emilio Carballido,  Sergio Magaña,  José Ignacio Retes,  Jorge Ibargüengoitia y Hector Azar ;  cuentos y relatos:  Gastón García Cantú, José de la Colina, Edmundo Valadés,  Salvador Reyes Nevares,  Elena Garro,  José Emilio Pacheco,   Tomás Mojarro y Eraclio Zepeda.
      A partir de los años sesentas, la literatura mexicana se ha diversificado considerablemente.  El país entró de lleno a  la modernidad  y ello se reflejó  en la expresión literaria.  El ambiente se cargó de signos novedosos,  de velocidades imprevistas;  al mismo tiempo se hicieron mas patentes las desigualdades sociales y el escritor se sensibilizó,  en mayor o menor medida,  frente a esos contrastes que hacen de México un país en vías de desarrollo.  Los temas urbanos  – sobre todo despues de la primera obra de Carlos Fuentes – adquirieron dentro de la narrativa una preeminencia casi absoluta.
      La poesía resintió menos esa transformación;  pero de cualquier modo, la intensa circulación cultural afectó a la lírica  mexicana,  que amplió el espectro de su mundo temático y abandonó el “tono menor” que desde el siglo XIX la había asediado y definido.  En el teatro la literatura mexicana sufrió en esos años una baja sensible de producción, y solo contados autores destacan.  En acusado contraste, el periodismo literario se practicó con intensidad, y el ensayo apareció como un medio cultural cuya puesta en práctica se volvió cada día mas apremiante.
      Estimados lectores:  En el próximo artículo de este capítulo dedicado a la cultura en México terminaremos con el tema.  Su naturaleza tan extensa  ha hecho imposible el   profundizar mas,  pero creo que nos acercaremos al objetivo buscado:  Despertar el interés  por la cultura  en quienes siguen este blog y que, por una u otra razón, no  han estado  cerca de este apasionante campo del saber humano. Ojalá que  algunos  de mis cuatro o cinco lectores  sientan, primero,  curiosidad,  y despues,   interés,   por leer mas  y  mejor.  Por conocer a los grandes pintores… A los grandes compositores… A los grandes escritores…  Y ,  creanme,  la cultura   mexicana  tiene  mucho que ofrecer… Y los mexicanos  tenemos mucho de que estar orgullosos.

lunes, 21 de octubre de 2013

El arte de la Literatura

manos libro.jpegPor Literatura se entiende toda actividad estética escrita. La Literatura es arte, pero ¿qué es el arte?

Millones de personas leen libros, escuchan música, visitan museos, van al teatro. ¿Por qué? Si respondemos que van en busca de distracción o entretenimiento, la respuesta no basta. ¿Por qué entretiene o distrae penetrar en la vida y en los problemas de otro? ¿Por qué nos identificamos con un fragmento musical, con una pintura, con los personajes de una novela? ¿Por qué esa realidad intensifica nuestra realidad? Podemos contestar que queremos huir de nuestra existencia insatisfactoria para conocer otra más rica. Sin embargo, surge una nueva pregunta, ¿por qué no tenemos bastante con nuestra propia vida? ¿por qué nos incentiva algo que no es más que ilusión, juego, representación? Es evidente que el hombre aspira a ser algo más que él mismo, se rebela contra los límites de su propio yo. Sabe que sólo alcanzará la plenitud si toma posesión de las experiencias de los demás que pueden ser potencialmente suyas.

La Literatura tiene como misión modificar, transformar la realidad y proporcionarnos una emoción estética y placentera, lo mismo ocurre con cualquier otro tipo de arte. Por la vía de la racionalidad llega hacia la inteligencia reflexiva, y por el camino de la sensibilidad nos lleva hasta la experiencia sentimental.

El arte no puede ser físico, no puede construirse físicamente. Si tomamos como ejemplo la poesía, y renunciando a su deleite, nos ponemos a contar las palabras que la componen y a dividirlas en números y letras, al analizarla nos damos cuenta de que la rima, la métrica, el ritmo... no son factores determinantes del encanto o del deleite estético que nos puede producir. Por eso el arte no es físico, ni científico, ya que, si fuera así, podría producirse arte cuando se quisiera. Si hacemos un cuadro estudiado física y matemáticamente, buscando el cálculo científico de la armonía de colores y líneas, nunca será artístico, ya que la belleza pura no resulta aceptable para nuestra psique, como el agua pura no lo es para nuestra fise. Para que una obra sea artística no puede ser completamente perfecta o pura, ha de ser algo impura, al igual que para que el agua sea apreciada por nuestro cuerpo ha de contener alguna impureza.

El arte no es utilitario. Otra negación va implícita en la definición de arte como intuición, porque si el arte es intuición y la intuición vale como teoría en el sentido originario de contemplación, el arte no puede ser un acto utilitario. Un acto utilitario trata siempre de producir un placer y alejar un dolor; el arte, considerado en su naturaleza propia, no tiene nada que ver con la utilidad, o con el placer y el dolor como tales. Concederemos sin demasiada resistencia que un placer como placer, que un placer cualquiera, no es por sí mismo artístico. No es artístico el placer de beber un vaso de agua que nos clama la sed, pongamos por ejemplo. Hasta en las relaciones entre nosotros y las obras de arte, salta a los ojos la diferencia entre placer y arte, una obra puede ser muy querida para nosotros y ser horrible, o viceversa, una obra puede ser bella y resultar odiosa para nuestro corazón. Pero ¡ojo! no hay que olvidar que una cosa es que el arte, para serlo, no sea utilitario, y otra muy diferente es que lo utilitario no pueda ser artístico, al margen de su utilidad. Por ejemplo: un aguamanil árabe es utilitario y puede ser, y suele ser, una auténtica obra de arte.

Otra de las negaciones que hacemos al definir el arte como intuición es que sea un hecho moral. Y en verdad, el arte no nace por obra de la voluntad; la buena voluntad que caracteriza al hombre honrado nada tiene que ver con el artista. Una imagen artística podrá ser un acto moralmente laudeable o censurable; pero la imagen artística, como tal imagen, no es ni laudeable ni censurable moralmente. No existe código penal que pueda imponer una pena o una sanción a ninguna imagen: juzgar inmoral a la Francesca de Dante o moral a la Cordelia de Shakespeare, que tienen una mera finalidad artística, es como juzgar moral un cuadro o inmoral una escultura. Lo artístico siempre está al margen de lo moral, es otra cosa.

La mayoría de nuestros conceptos equivocados sobre arte surgen de la falta de rigor en los términos arte y belleza. Siempre sacamos la conclusión de que todo lo hermoso es artístico, o que todo arte es hermoso, y como contrapartida, todo lo que no es hermoso no es arte, para llegar a establecer, por último, que la fealdad es la negación del arte. Enseguida llegaremos a la demostración del absurdo, pues un cuadro que representa una mujer hermosa o bella puede ser horrible y, por el contrario, un cuadro que representa una mujer fea puede ser una obra de arte. Esta identificación entre arte y belleza aparece como fondo en todas las dificultades que experimentamos para apreciar el arte, incluso entre personas de aguda sensibilidad para valorar las impresiones estéticas en general. En consecuencia, esta conclusión actúa como un censor inconsciente en aquellos casos en que el arte no es obligatoriamente belleza. No siempre puede hacerse corresponder arte y belleza, sin embargo, nosotros pensamos que para que una obra pueda ser calificada de arte, tiene que reunir un mínimo, un límite de belleza.

Llega el momento de la verdad, el de las conclusiones, y definir un concepto abstracto como la verdad, el amor, la belleza o la inmortalidad es un problema peliagudo, de manera que la definición más ajustada de lo que es Literatura sería: Literatura es aquello que todo el mundo sabe lo que es, y que nadie sabe lo que es.