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jueves, 6 de marzo de 2014

¿PARA QUÉ LEER?


Datos interesantes y sobre todo nos hace reflexionar.



EL PATITO FEO

CUENTO CLÁSICO 


CUENTOS CLÁSICOS 2

CUENTA CUENTOS
Una manera de practicar la narración de cuentos... ¡¿Recuerdan nuestras primeras experiencias en clase como narradores?!


CUENTOS CLÁSICOS


Aquí tienen un conjunto de cuentos clásicos que seguramente ya conocen, pero que pueden ser siempre un buen material con los niños. 

Otra forma de promover e inducir a la lectura...


¿Cuál es el poema más largo del mundo?



El poema más largo del mundo se titula Des parcelles despoir a lecho de ce monde, y fue escrito en 2006 en un rollo de tela de casi 995 metros por el francés Patrick Huet. Se trata de un acróstico en el que la primera letra de cada verso forma las palabras de los 30 artículos de la  Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.



"Tenía un profundo deseo de hablar de derechos humanos, porque tengo la impresión de que cada semana hay un conflicto nuevo en este mundo", señaló Huet, que empleó un mes y medio en escribirlo, tarea a la que dedicó entre 10 y 12 horas diarias.

Así actúan la literatura y la poesía sobre el cerebro



Silencio atronador, muerto viviente, dulce amargura, noche blanca o monstruo hermoso son ejemplos de oxímoron, una combinación de dos palabras de significado opuesto que al unirse originan un nuevo sentido. Un estudio español publicado en la revista NeuroImage  revela que estas figuras literarias generan una intensa actividad en el área frontal izquierda del cerebro.

Según los autores del estudio, del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) de San Sebastián, los políticos en sus discursos, los generales en sus arengas y los amantes en sus poemas han utilizado desde siempre ciertas figuras retóricas para convencer, infundir valor o seducir. Lo que hasta ahora no se había logrado era medir empíricamente la capacidad de una figura literaria para generar actividad cerebral en las personas.

"Nuestra investigación demuestra el éxito a nivel retórico de las figuras literarias, y la razón de su efectividad es que atraen la atención de quien las escucha" más que otras expresiones, explica Nicola Molinaro, autor principal del estudio. Concretamente, "se activa la parte frontal del cerebro y se emplean más recursos de lo habitual en procesar a nivel cerebral esa expresión". El investigador señala que el resultado de los experimentos se relaciona "con la actividad que requiere procesar la abstracción de figuras retóricas como el oxímoron, que tratan de comunicar cosas que no existen". 

Para los experimentos, Molinaro y sus colegas crearon varias listas de frases incorrectas, neutras, oxímoron y pleonasmos (vocablos innecesarios que añaden expresividad), empleando el mismo sustantivo como sujeto: la palabra "monstruo". Concretamente, los investigadores han utilizado "monstruo geográfico" como expresión incorrecta, "monstruo solitario" como expresión neutra, "monstruo hermoso" como oxímoron, y "monstruo horrible" como pleonasmo. Después, se les mostraron estas listas a personas de entre 18 y 25 años y se midió su actividad cerebral cuando las procesaban por medio del electroencefalograma.

Los resultados muestran que cuanto menos natural es la expresión más recursos requiere para ser procesada en la parte frontal izquierda del cerebro. La frase neutra "monstruo solitario" es la que menos recursos cerebrales necesita para procesarse. En cuanto a la expresión incorrecta "monstruo geográfico", 400 milisegundos después de percibirla, el cerebro reacciona al detectar que hay un error. Sin embargo, en el caso de los oxímoron, como "monstruo hermoso", 500 milisegundos después de percibirse la expresión se midió una intensa actividad cerebral en la parte frontal izquierda del cerebro, un área íntimamente relacionada con el lenguaje que los seres humanos tienen muy desarrollada en comparación con otras especies.


Molinaro ya ha comenzado a repetir este experimento con la resonancia magnética, para obtener imágenes de la actividad cerebral cuando se procesan figuras retóricas. El siguiente objetivo es estudiar las conexiones entre dos áreas muy implicadas en el procesamiento del significado: el hipocampo y el área frontal izquierda.

miércoles, 5 de marzo de 2014

COMUNICACIÓN ASERTIVA




La educación del Siglo XXI


Interesante reflexión...


LA IMPORTANCIA DE LOS CUENTOS EN EDUCACIÓN INFANTIL


La literatura infantil es una manifestación artística, un modo de comunicación particular, que logra conectar con un singular y complejo destinatario: el niño.

En la medida en que el adulto establezca un juego entre el lector-niño y el texto literario, se contribuirá a su crecimiento emocional e intelectual y se le concederá importancia a la literatura.

El adulto, como mediador, deberá seleccionar la literatura adecuada, y para hacerlo deberá atender a un determinado concepto de “niño”, según su experiencia y la información que le aportan otras disciplinas como la Psicología, la Lingüística, la Sociología,…Todo ello permitiría atender al niño real y concreto en su medio.

En la actualidad, las escuelas están dándole la importancia educacional debida a los cuentos y narraciones en el aula. Años atrás, sólo eran utilizados para cerrar el día con un momento de relajación y fantasía. Pero, al mismo tiempo, esas mismas caritas llenas de ilusión y asombro frente a las increíbles historias que escuchaban de labios de su maestro o maestra, señalaban ya el poderoso potencial del cuento como herramienta educacional, además de recreativa.

Podríamos preguntarnos, por ejemplo, qué tienen de formadoras y educativas aquellas narraciones de príncipes y princesas, castillos, casas mágicas y seres fantásticos; o cómo pueden formar la moral de los niños y niñas.

En los cuentos, los fenómenos del mundo y de la vida están sublimizados de tal modo que descubren potencialidades, gestos de significación implícita y mensajes de virtud que van a servirnos siempre. Conocerlos y vivenciarlos constituye un acto educativo de la mayor importancia para los niños y niñas, pues permiten generar sensibilidad acerca de múltiples circunstancias de la realidad, tanto concreta como imaginaria. Al mismo tiempo, nos muestran las actitudes necesarias para cambiar esa realidad, a favor de un mejor destino y de una mejor condición del ser humano. Ese es el rol de la literatura infantil como instrumento de crecimiento y desarrollo integral que buscan los buenos educadores para el niño y la niña, y si se hace de manera innovadora, pues mejor que bien.
El cuento se considera un rico instrumento que ayudará al niño o la niña a construir sólidas estructuras en su fantasía, a reforzar su capacidad de imaginación y creatividad, a ampliar el mundo de la experiencia infantil.

Los cuentos son el elemento formativo por excelencia de nuestro carácter, personalidad y forma de vida. Nos muestran los bueno y lo malo, lo digno y lo innoble, lo que vale y lo que corrompe. La exposición de estos contrapuntos frente a los niños o niñas permite que estos profundicen por sí mismos en estos modelos como prototipos ideales, muy opuestos a los que puede ofrecer la televisión.

Satisfacen y enriquecen la vida interna de los niños y niñas. Esto es debido a que los cuentos se desarrollan en el mismo plano en el que se encuentra el niño o niña, en cuanto a aspectos psicológicos y emocionales.

Los cuentos aportan a la imaginación del niño o niña nuevas dimensiones a las que le serí­a imposible llegar por sí­ solo.

Generalmente, proporcionan seguridad al niño o niña porque le dan esperanzas respecto al futuro por cuanto mantienen la promesa de un final feliz. Además, son capaces de ofrecer soluciones a los conflictos del niño o niña, ya que sus contradicciones internas son representadas y expresadas mediante los personajes y las acciones de la historia. Esta representación permite que al niño o niña se le hagan comprensibles muchos de sus sentimientos, reacciones y actuaciones que todaví­a no entiende ni domina y que son capaces de llegar a angustiarle.
Los cuentos o fabulas ayudan al niño o niña a vencer presiones internas que lo dominan, posibilitan que el niño o niña exprese sus deseos a través de un personaje; obtenga una satisfacción a través de otro; se identifique con un tercero; tenga una relación ideal con un cuarto; y así­ sucesivamente.
La reivindicación del valor educativo del cuento no es una simple moda. No hay ni ha habido en la historia un pueblo sin relatos. Únicamente, la modernidad y la tecnología parecen haber alejado el interés de los niños y niñas hacia ellas. Es necesario rescatar su papel en la transmisión de experiencias y conocimientos, en el fomento de la capacidad crítica frente la sociedad en que vivimos, y en la explicación del mundo y la vida con el objetivo de darnos nuevas esperanzas.

El cuento posee infinidad de valores educativos. Algunos de ellos pueden ser:
-          El cuento posee un poder inmensamente maravilloso, ya que a través de él todo lo que el niño o la niña conoce cobra movimiento y actúa con formas irreales, mágicas e incluso absurdas que llenan su universo mental de matices evocadores.
-          Los cuentos, llenos de situaciones y personajes reales o fantásticos, permiten al niño o la niña evocar mental y verbalmente. El poder de la palabra y el gesto del narrador les confieren una magia y un sabor indescriptibles.
-          El niño, desde bien pequeño, sabe que lo que se le cuenta no es real pero lo acepta alegre porque cuando lee o escucha un relato no está buscando certezas ni confirmaciones científicas de la realidad, sino puertas para penetrar en el agujero negro de la fantasía, la irrealidad y los imposibles satisfechos.
-          El niño o la niña que vive el acto aparentemente pasivo de escuchar, confronta constantemente lo que oye y lo que podría haberle ocurrido a él. En esos instantes, se está produciendo un verdadero acto de comunicación durante el cual el niño o la niña ha captado tan intensamente el argumento que le está ofreciendo el adulto que narra que necesita hacérselo saber con su contacto físico, pues todavía es demasiado pequeño para expresarlo con palabras.
-          En el cuento, el niño proyecta sus necesidades y temores. Nos pedirán que les contemos una y otra vez aquel cuento que les da seguridad y confianza. La narración no interesa tanto por su valor literario como por el mágico encuentro del pequeño con el otro, madre, padre o maestro/maestra, con el que se fusiona.
-          El relato ayuda al niño o niña a evadirse de la opresión del entorno, de los atroces peligros del crecimiento y la respetabilidad. Los cuentos no dicen que la vida sea ideal, tranquila, armónica, siempre gratificante: dicen que para quien lucha bien, la vida es posible sin dejar de ser humana.
-          Cercano a sus padres, el niño descubre la maravilla de la palabra escrita y siente el deseo de conocer los códigos de la lectura, esos pequeños dibujos que llamamos letras y palabras. Cuando el adulto le lee o cuenta el niño hace predicciones sobre lo que sigue y poco a poco organiza el cuento en su memoria. Si el padre responde a sus preguntas, el niño se volverá activo y se interesará por los libros. Más tarde, apoyándose en las ilustraciones, reproducirá la experiencia de la lectura.
-          El acercamiento a los cuentos populares incorpora al niño o la niña a una cultura trasmitida oralmente que él puede comprender y hacer suya. Además, el cuento posee un potencial didáctico enorme y clave en el desarrollo global e integral del niño o la niña.

La función de la familia con respecto a los cuentos, además de lo comentado, será, a través de él, descubrir junto con el niño o la niña un apasionante mundo de fantasí­a. Ver cómo expresa su angustia ante la pócima de la bruja, sus deseos de llegar al castillo antes que el dragón, sus ansias de salvar a la princesa… y finalmente la recompensa de un final feliz.

Los cuentos favorecen, por tanto, las relaciones interpersonales Esto sucede en el momento que “contamos” y no en el momento que “leemos” un cuento. Es preferible que contemos cuentos a los niños y niñas en vez de leérselos porque, al contarlo, nosotros podemos intervenir como narradores en la historia y el niño o niña como oyente. Contar un cuento es un acontecimiento interpersonal en el que el adulto y el niño o niña son capaces de participar por igual, por lo que fortalece el ví­nculo creado.

Los cuentos proporcionan confianza Algunos de los cuentos modernos tienen desenlaces tristes que, después de los hechos aterradores que se han presentado a lo largo de la historia, no proporcionan el alivio necesario al niño o niña ni le dan la energía suficiente para enfrentarse con sus desventuras. Si no hay este final alentador, el pequeño, después de escuchar el relato, sentirá que no existe ninguna esperanza para solucionar sus problemas o dificultades; un final feliz es imprescindible en todo cuento, como ya hemos mencionado anteriormente.

En los cuentos tradicionales, este equilibrio en medio de las energías del bien y del mal, que acaba siempre por inclinarse a favor del primero, hace surgir en el niño o niña la esperanza de que los episodios más o menos desafortunados o desgraciados de su vida irán disminuyendo de intensidad y acabarán por desaparecer; que hallará una suerte más propicia y que, finalmente, encontrará aquella persona o cosa que lo mantendrá al abrigo de cualquier peligro. Algunos finales de cuento representan la forma más perfecta de existencia deseada por el niño o niña. Por esta razón son tan importantes los cuentos tradicionales que tienen un desenlace feliz, como: Caperucita Roja, Los Tres Cerditos, etc. Es precisamente su final feliz lo que hace de estos cuentos una narración muy adecuada para ser contada.
En definitiva, los cuentos tienen un poder extraordinario. Los niños y niñas se benefician de las enseñanzas del cuento de forma inconsciente y si intentamos reducir su riqueza, lo único que conseguiremos es que el relato no sea eficaz, y que pierda muchas de sus múltiples ventajas y de sus valores.


¿Cómo fomentar la comunicación padres-hijos a través de la literatura?


La comunicación padres-hijos es fundamental y necesaria para que el niño crezca de manera equilibrada, segura y confiada. Si existe una buena comunicación, existe un lazo afectivo mucho más profundo que cuando ésta brilla por su ausencia. Lógicamente, si deja de haber comunicación, se merma la confianza y pueden comenzar los problemas de incomprensión por ambas partes.
Sabed que los sentimientos actúan como una cuchilla en nuestro corazón cuando no pueden expresarse, de ahí lo importante que es poder mostrar lo que sientes y si no lo haces es porque no tienes la confianza necesaria para hacerlo. 
Como docente, considero extremadamente importante la participación de las familias en la educación de sus hijos. Voy a ofrecer un instrumento para que los padres puedan servirse de ciertas herramientas que les ayuden a fomentar la comunicación con sus hijos a través de la literatura, así como el hábito lector. 
Contar cuentos a los hijos es una buena estrategia comunicativa; Y si le haces partícipe con preguntas a lo largo de la historia, por ejemplo: ¿qué crees que pasará? o ¿por qué crees que actúo así?, etc., favoreces su pensamiento abstracto, creatividad y desarrollo de la inteligencia.  Pero sí que es importante la animación lectora y que el niño se divierta leyendo, porque luego no tendrá problemas para seguir estudiando o elegir con madurez su camino.
La herramienta es para que el niño despierte su interés por la lectura y, así, evitar que entren en la generación ni-ni y pueda elegir con madurez su camino, porque, luego, tan respetable es el que estudia como el que trabaja, y en ambos casos la lectura les va a aportar un enriquecimiento personal digno de elogiar. ¿Y cómo conseguir esa capacidad de animación lectora desde las primeras edades? Pues estoy convencida de que los padres son los principales animadores lectores. Sí, así es. Si un padre le muestra al niño lo bonito que es leer, lo importante que es, y se lo muestra con su ejemplo, el niño valorará la lectura como algo positivo y leer se convertirá en un juego y en un hábito. 
Es así como se me ocurrió escribir un estilo de novelas infantiles diferente “como " El poder de Joel ", " Pelopincho y la puerta mágica "- en las que los padres pudiesen participar con sus hijos de manera amena y divertida. ¿Cómo? A través del Juego de las tres preguntas , en las que al principio de la novela, a la mitad y al final, los niños se reúnen con sus padres para dialogar sobre tres preguntas acerca de la novela o sobre ciertos valores que aparecen en la misma, con el objetivo de establecer un diálogo de sinceridad y confianza entre padres e hijos. De esta manera se fomenta la comunicación entre los mismos en torno a la novela, los niños aprenden a expresarse y desde el principio están motivados en la lectura, porque ven que sus padres están participando de forma activa y motivadora.

Me gustaría concluir el artículo con dos frases, una de Santa Teresa, muy significativa y que tiene mucho significado: "Lee y conducirás, no leas y te conducirán".

martes, 4 de marzo de 2014

La Literatura Infantil y Juvenil en los blogs



La invitación es a acudir al artículo“Blogs lijeros”, de Jorge Gómez Soto, incluido en el  monográfico sobre LIJ 2.0 de la revista Primeras Noticias-Revista de Literatura y disponible en línea.

Bastaría con leer este trabajo para tener una visión suficiente de la presencia de la LIJ en los blogs. Por ello, nos limitaremos a recomendar  su lectura y a hacer algunos subrayados. También incluiremos unas pocas referencias a blogs que no son mencionados en el trabajo citado.

Empezaremos subrayando la importancia de dos blogs que el autor de “Blogs lijeros” incluye en la categoría “Blogs de reseñas o noticias”: Pizca de papel y Darabuc. Estos dos blogs -aparte  la calidad e interés de sus reseñas, noticias y comentarios críticos-  proporcionan una gran cantidad de enlaces clasificados. En esta misma categoría, también es necesario destacar Babar, revista de LIJ presentada en formato blog.

Sin salir de este apartado, consideramos necesario incluir varios blogs:

- Anatarambana, blog de una importante crítica de LIJ, Ana Garralón.

- Cultura y lecturas adolescentes, blog de Gemma Lluch que todavía tiene una vida corta, pero que promete un interesante recorrido.

- Literatura Infantil y Juvenil, del propio Jorge Gómez.

Creemos que también deberían incluirse blogs de bibliotecas públicas, como  los blogs de la Biblioteca Municipal de Cocentaina, administrados por Dolors Insa:

- Poesía Infantil i Juvenil (sello “Buena Práctica Leer.es”)

- Pinzellades al mon, blog de ilustración en los libros infantiles y juveniles.


Tampoco queremos dejar pasar la oportunidad de referirnos a blogs que permiten conocer la actividad en relación con el fomento de la lectura, como La casa de Tomasa, blog que también ha sido distinguido con el sello “Buena Práctica Leer.es”.

Los profesores, bien en las bibliotecas escolares bien en clubes de lectura bien en proyectos de colaboración, sostienen numerosos blogs con información, orientaciones y consejos sobre Literatura Infantil y Juvenil:
- En cuanto a los blogs de bibliotecas escolares, remitimos a los blogs  distinguidos con el sello “Buena Práctica”.

- En cuanto a blogs de clubes de lectura, destacamos Conspiración de lectores, de Evaristo Romaguera, también incluido en el artículo de Jorge Gómez.

- Y, en relación con los  blogs de colaboración entre profesores, proporcionamos el enlace con Kuentalibros, que recoge comentarios en audio enviados desde diferentes centros escolares.

Y, finalmente, no sabemos en qué apartado posible, queremos destacar Contenedor de océanos, blog del club de lectores de la Sala Juvenil del Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil, una comunidad en la que los jóvenes, de entre 15 y 20 años, comparten opiniones sobre libros, películas, música y todo lo que sucede en el mundo.

Les  invitamos a leer el artículo“Blogs lijeros”, de Jorge Gómez, y a completar la información en los comentarios.


EL ENIGMA ORTOGRÁFICO




¿Por qué escriben nuestros alumnos mal las palabras a pesar de que les enseñemos reglas que les muestran cuál es la correcta transcripción? ¿Por qué es una realidad creciente en intensidad? Una explicación socorrida puede acudir al lenguaje de los sms o messenger en que se escribe de modo totalmente caótico y descuidado, en base a abreviaturas en las que no importa la correcta escritura. No me convence.


Jean Piaget formuló sus hipótesis sobre la inteligencia formal observando a su hijo en su desarrollo cognitivo. Me pregunto si yo podría hacer algo semejante utilizando a mis hijas como elemento de reflexión ortográfica. ¿Por qué hay unas personas que se adaptan sin dificultad a la normativa ortográfica y no cometen errores? ¿Y por qué hay otras que no pueden salir de la confusión que les lleva a equivocaciones continuas que parecen inexplicables? Hoy una alumna me ha escrito en una redacción: eh hido a classe ha un que llo no tenia demasiadas ganas. ¿Cómo se explica esto? Le he corregido y le he indicado, como a sus compañeros, que escribiera diez veces correctamente los errores cometidos. Es lo único que se me ocurre hacer. Pero me temo que no es suficiente. ¿Cómo es posible semejante confusión? ¿Tiene algo que ver con la memoria visual? ¿Es un asunto genético o en alguna área del cerebro, próxima al área de Broca, hay alguna deficiencia que explica estas dificultades? ¿Tenemos una predisposición para la ortografía igual que la tenemos o no para la música? ¿Puede un adecuado entrenamiento corregir esta predisposición al error ortográfico? ¿Es suficiente la consideración punitiva -de carácter conductista- descontando puntos por los errores ortográficos?


¿Por qué ha perdido relevancia social la ortografía? ¿Por qué hay alumnos que me dirigen correos electrónicos para enviarme algún trabajo y me remiten un mensaje de esta guisa: oy e exo los exercicios xq kiero aprovar.  Yo les intento hacer ver que un correo dirigido a un profesor debe estar correctamente escrito y no lo pueden escribir como se escriben ellos sus mensajes. Esto les sorprende mucho. Que tengan que escribir bien las palabras dirigidas a un profesor de lengua.

Otro factor coadyuvante y no menos preocupante es el nivel ortográfico de los propios profesores de las asignaturas no lingüísticas que no suelen corregir la ortografía a sus alumnos explicando a continuación que no lo hacen porque si lo hicieran, todavía suspenderían más y que no es su función como profesores de tecnología o música.


Por un lado veo esa pérdida de relevancia social de un discurso bien redactado y bien escrito, de acuerdo a unas normas, pero por otro lado veo un enigma nebuloso cuya explicación no alcanzo a ver al ser consciente de la pérdida cada vez mayor de las habilidades ortográficas aunque adoptemos medidas punitivas.


¿Existe una especie de dislexia ortográfica que aflige a una masa cada vez más amplia de la población escolar? ¿Es un problema cerebral? ¿Por qué hay personas muy lectoras y adultas que tienen una ortografía vacilante y confusa, fundamentalmente insegura?


¿Qué claves oculta este enigma ortográfico? ¿Hay alguien que pueda aportar algo aparte de las consideraciones punitivas o lúdicas acerca del tema? No encuentro nada en internet que me dé soporte a explicar esta disfunción de alguna zona del área del lenguaje.  ¿Es realmente un problema neurofisiológico?

EL CAOS EN LA ERA GOOGLE



En el curso de una vida adulta , he sido testigo de los diferentes accesos a la información -y procesamiento posterior- por parte de mis alumnos. Hubo un tiempo -ya lejano- en que los estudiantes habían de consultar enciclopedias para buscar información. Para ello habían de ir a bibliotecas y copiar fragmentos que luego utilizaban en sus trabajos. Con frecuencia nos quejábamos del ejercicio que hacían de copiar sin comprender lo que habían escrito, de modo que teníamos que ingeniárnoslas para plantearles preguntas que supusieran una necesaria interrelación y contraste de ideas y de datos. Los muchachos habían de memorizar contenidos para saberlos expresar posteriormente en sus exámenes y trabajos. Se producía una gimnasia mental que dividía claramente a aquellos alumnos que pensaban de los que se limitaban a aprenderse las cosas de memoria sin entender en profundidad.

Ha pasado el tiempo, y la revolución tecnológica ha dejado obsoletas a todas las enciclopedias físicas. Ya ningún alumno se molesta en ir a la biblioteca a cotejar datos o buscar bibliografía sobre algún tema. Tenemos a nuestra disposición la más fabulosa herramienta buscadora de información de todos los tiempos: google. Estamos en la era google,buscador que se ha convertido en una extensión física de nuestra memoria.  Sabemos que podemos encontrar cualquier dato que necesitemos en un clic. No es necesario por tanto memorizar. De hechomemorizar se convierte en una operación apenas frecuentada por nosotros como adultos y, por supuesto, por nuestros alumnos. Incluso se ha ensalzado por una corriente pedagógica que no es tan importante conocer los datos sino saber cómo encontrarlos sin necesidad de retenerlos. ¿Es necesario saberse las capitales del mundo si las podemos encontrar en décimas de segundo en el buscador de google? ¿Es necesario saberse las tablas de multiplicar teniendo a nuestro alcance calculadoras en cualquier dispositivo?

¿A qué hábitos se están acostumbrando nuestros alumnos desde mi punto de vista? A pesar de que yo les planteo con insistencia cuestiones que necesitan de una reflexión para ser contestadas, ellos buscan la operación sencilla del "copia y pega" tomando como eje generalmente la wikipedia, enciclopedia en la que podemos encontrar cualquier tipo de información sobre casi cualquier tema. El problema es que los alumnos de antes hacían un ejercicio físico de copia de una enciclopedia física mientras que los de ahora no necesitan copiar físicamente. Sólo tienen que darle a Control+C y Control+V para apoderarse de cualquier idea, que es incorporada sin que se comprenda el significado de muchas palabras utilizadas o, en el peor y más frecuente de los casos, sin haber leído siquiera ni intentado entender qué dice el fragmento copiado. Claro que se les pueden poner preguntas sencillas que impliquen que se lean el texto y que lo comprendan, pero mi experiencia en los niveles en que estoy es que no entienden lo que leen, o tienen graves dificultades para hacerlo. Por ello, son aficionados a los ejercicios mecánicos en que no es necesario ninguna actividad cerebral.

Google es la herramienta más prodigiosa que se pueda imaginar, pero nos hace también vagos si no la sabemos utilizar. Nos acostumbramos en nuestra vida como usuarios de internet a búsquedas parciales y superficiales. Ya no leemos obras enteras sino que consultamos extractos o una serie de citas que resumen el contenido de libros, filosofías o ideas complejas. Vivimos de ideas condensadas y nos apasiona el mundo de Twitter en que cualquier idea compleja puede ser expresada en 140 caracteres y ya no imaginamos que algo tenga un desarrollo más amplio pues nos parece tedioso. Vivimos picoteando aquí y allí, recibiendo gigabytes de información variada y múltiple que no podemos procesar más que superficialmente. Vamos de un sitio a otro incapaces de retenernos en un planteamiento o una idea. Somos dispersos y superficiales, enamorados del zaping de ideas y de la banalización de cuestiones profundas.

Si esto nos pasa a nosotros como adultos que procedemos de una formación clásica en que la memoria tenía su valor y el pensamiento todavía estaba vigente, ¿qué no pasará a estos adolescentes que sólo han conocido el acceso a la información a través de google, y que se están habituando a que pensar es el más terrible de los suplicios? ¿Y cómo podrán expresar la complejidad de cualquier asunto cuando los ejercicios de redacción y exposición de un tema les plantean dificultades insalvables para sus capacidades expresivas, así como para la velocidad a que están habituados a vivir? ¿Tiene algún sentido ser capaces de ordenar las ideas y expresarlas de un modo coherente y adecuado? Sabemos que mucho, pero es la misma noción de orden asimismo la que está afectada: orden gramatical, orden ortográfico, orden léxico, orden tipográfico, orden de ideas, de categorización (de jerarquía, de subordinación)...

El desorden de google debería suponer e implicar una ordenación previa de nuestra mente. En nuestro caso, como adultos y profesores algunos, hemos de observar que hemos sido afectados también por este continuo salto entre enlaces hipertextuales que hace perder la noción de jerarquíasi uno no la posee suficientemente. Lo vemos en los desordenados debates en televisión, en nuestras conversaciones apresuradas, en la conformación de toda la información en tweets para comentar cualquier aspecto de la realidad. Nos quedamos en la superficie, en micronodos de información, que se enlazan unos con otros de modo caótico.

Este es el mundo en que se mueven los jóvenes a que yo doy clase: un mundo en que la memoria, la comprensión de ideas, el orden, la jerarquía, el sentido de la copia, están profundamente afectados por un modo vertiginoso, fragmentario y asistemático de contemplar la realidad que se muestra como una acumulación desordenada de bites de información que no saben encontrar su lugar ni los mecanismos para establecer relaciones causales entre los procesos reflexivos.

El caos surfeando en naves espaciales. 




COMPRENSIÓN LECTORA:
EL ORIGEN DE TODO EL FRACASO EDUCATIVO


Creo no equivocarme esta vez si señalo como problema central de la educación en todos los órdenes, materias y niveles, el de la comprensión lectora de textos. Nuestros alumnos en buena medida no entienden lo que leen, hecho que confirma el informe PISA en todos los países estudiados y situación que se agrava en España por los peores resultados obtenidos. Se estima que en 2006 un 25,7 de los estudiantes españoles de la ESO no conseguían descifrar el sentido de un texto sencillo. Esto son estimaciones globales, pero sin duda la situación ha ido a peor y en los niveles en que se mueve en general la escuela pública en sectores más difíciles es posible que esta cifra aumente al 70 u 80% según señalan las pruebas de Evaluación diagnóstica pasadas en nuestro centro y de las que di cuenta hace unos días.

Nuestros alumnos no entienden lo que leen en formato papel o digital, y no es que no sepan leer. Conocen la mecánica de la lectura y son capaces de articular (más o menos bien) la lectura oral de un texto, pero leer no es comprender. Un texto es una serie de oraciones articuladas en párrafos y secciones que tienen una determinada intención comunicativa. Si nuestros alumnos solo acceden a la lectura mecánica, es imposible que puedan entender la globalidad del texto y sacar inferencias.

Y es que leer es un acto más complejo de lo que parece y nuestra relación con el texto es más intrincada de lo que cabría suponer. Entender un texto supone:

Primero, ser capaces de concentrarse en el acto de lectura abstrayéndose de lo que rodea (hecho muy preocupante porque cada vez es más difícil la abstracción en una tarea concreta y menos en la interiorización de un texto escrito).

Segundo, entender el léxico que contiene, un problema cada vez mayor porque parece que se reduce la competencia lingüística en este sentido: cada vez son necesarias menos palabras para un hablante medio. Podríamos preguntarnos cuántas palabras dominan nuestros alumnos a nivel de tercero de ESO.  Puedo hacer una estimación de trescientas o cuatrocientas, no más. Esto se agrava en alumnos inmigrantes, pero la realidad lingüística de los nativos no es muy superior.
Tercero, ser capaces de entender las relaciones anafóricas (uso pronominal) y la conexión entre las oraciones mediante los conectores lógicos (cópula, adversatividad, consecuencia, causalidad...)  

Cuarto, conseguir sintetizar el texto en ideas centrales o nucleares y ponerlas en relación con lo que saben y su propia vida.

Quinto, captar el sentido global y lograr extraer conclusiones y reflexiones personales.  

No cabe duda de que sin estos requisitos un texto leído no es comprendido. Y somos conscientes de que esto queda a años luz de la realidad de nuestros alumnos que sudan ante un texto periodístico sencillo sobre el que se les pide unas preguntas que centren el texto y lo resuman así como sobre la comprensión global del mismo.

Este año soy profesor en dos cursos de tercero de ESO que han obtenido bajísimos resultados en las pruebas de comprensión lectora y expresión escrita (capacidad de organizar y exponer ideas). Me doy cuenta de lo grave de la situación. Por ello, he decidido reorientar el currículum en un noventa por ciento a reforzar las habilidades comprensivas mediante ejercicios sistemáticos y semanales de comprensión y expresión oral y escrita en base a textos periodísticos y literarios. Mediante estos textos se les obligará a intentar decodificar el sentido global de los mismos por medio de resúmenes en 50 palabras o incluso en la dimensión de twitter (140 caracteres), responder a preguntas básicas sobre el significado del mismo que llevará en otras preguntas a que establezcan relaciones con su propia vida y su conocimiento de la realidad.

Estos ejercicios son difíciles, soy consciente, y los resultados serán bajos, pero son preferibles a mi juicio a todo tipo de exámenes en que se les pida memorizar datos que no entienden, así como a los niveles morfológico o sintáctico que aborda la gramática.  En estas pruebas semanales y sistemáticas de comprensión lectora tendrán que ejercitar la concentración y afinar su capacidad expresiva para exponer las ideas del texto en relación a su realidad concreta.

Otro día de la semana lo emplearemos en ejercicios on line  tipo CLOZE, que llevan a colocar palabras de una base en huecos de un texto que hay que rellenar. Hay ejercicios muy interesantes en Aula de letras.

Pienso que solo poniendo en fuerte tensión el lenguaje de nuestros alumnos podremos atacar de raíz este problema al que no se está dando ninguna importancia al menos en los sectores que yo tengo más cerca.  Pero yo lo considero nuclear, tanto que yo diría, como he escrito arriba, que es el problema central de todo el sistema educativo. 
Jocelu